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El Segrià
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Aitona, Els Alamús, Albatàrrec, Alcanó, Alcarràs, Alcoletge, Alfarràs, Alfés, Alguaire, Almacelles, Almatret, Almenar, Alpicat, Artesa de Lleida, Aspa, Benavent de Segrià, Corbins, Gimenells i el Pla de la Font, La Granja d'Escarp, Llardecans, Lleida, Maials, Massalcoreig, Montoliu de Lleida, La Portella, Puigverd de Lleida, Rosselló, Sarroca de Lleida, Seròs, Soses, Sudanell, Sunyer, Torrebesses, Torrefarrera, Torres de Segre, Torre-serona, Vilanova de la Barca, Vilanova de Segrià |
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El Segrià ha experimentado una profunda transformación durante el último siglo, en parte ocasionada por la implantación extensiva del regadío, transformación que ha provocado importantes cambios paisajísticos, económicos y demográficos. Comarca de notable extensión, el río Segre la atraviesa de noroeste a sureste organizando su relieve. Su clima es mediterráneo y presenta una fuerte tendencia continental. Sus veranos son secos y cálidos, y sus inviernos secos y fríos se caracterizan por la abundancia de las nieblas, siendo la estación más lluviosa la primavera. La vegetación natural estaría constituida por carrascales y maquias continentales de carrasca y espino negro, salvo a orillas del Segre, donde predominaría una densa vegetación de ribera compuesta por álamos, alisos, sauces y olmos. Sin embargo, la vegetación actual se encuentra muy alterada. La intensa actividad agrícola y de pastoreo desarrollada en otros tiempos ha propiciado la aparición de una vegetación arbustiva propia de zonas semidesérticas y, por otro lado, la introducción del regadío ha provocado la aparición de una vegetación herbácea propia de zonas húmedas y la extensión de las especies propias de la vegetación de ribera. La población ha evolucionado al compás de las transformaciones vividas por la comarca y actualmente, su capital, Lleida, convertida en un gran centro comercial y de servicios, y en un nudo de comunicaciones de vital importancia, ejerce un gran poder de atracción sobre las localidades de las llanuras occidentales. La actividad económica del Segrià se encuentra muy diversificada. La comarca posee una agricultura de regadío muy activa que cohabita con una industria en continua expansión basada en la producción de abonos, las fundiciones, la maquinaria agrícola, las papeleras, el textil y el calzado. Por otro lado, la presencia de los canales de Urgell, de Aragón y Cataluña, de Pinyana y de Vallmanya ha extendido el cultivo de los frutales dulces y de las hortalizas a la práctica totalidad de la comarca. La ganadería tiene también un peso considerable en la economía, tanto la porcina, como la bovina, ovina y avícola, condicionando la existencia de una potente industria alimentaria-conservera. |
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